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INTERIOR:
Planta circular, limitada por muros de piedra
volcánica, cubierto por mantos de modulación triangular y ascensionadas.
El ábside, con su aspecto forma de un cono partido,
domina el espacio. Amplio Presbiterio, con líneas y masas asimétricas
entorno al altar, sede y el ambón.
La única nave del templo está enmarcada, al fondo por el
ábside: inmenso triángulo amarillo ligeramente cóncavo
con un círculo blanco allá en la altura, que a la vez rompe la monotonía
cromática y simboliza en la perfección de la figura, la presencia de la
Divinidad.

Un baldaquino cilíndrico, en volúmenes
irregulares de hierro, sostenido por cables de acero señala al altar
como vértice arquitectónico, acentúa la importancia de este centro de
las acciones sagradas.

Coro de
carácter envolvente entre altar y ábside.

El vitral de la fachada da
luminosidad a la nave.

Muy cerca del Altar, en el Santuario (área propia para la
actuación litúrgica de los presbíteros) en armoniosos volúmenes de
piedra labrada se encuentran a la izquierda, el ambón o púlpito para la
proclamación de la Palabra, y a la derecha la pila bautismal.
Las Capillas: Capilla del Perdón destinada al
sacramento de la Reconciliación, a la izquierda de la planta.

Capilla
del Santísimo y de la Virgen de Guadalupe, en el descenso derecho; con
pequeño presbiterio y pintura de la Virgen (S. XVIII).

Capilla de la Resurrección, bajo el presbiterio del
Templo.

Comunicaciones por pasillos laterales, con gavetas de la cripta.
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